Shimauta

Shimauta (canción de la isla)

El tema se editó como un single en Okinawa en 1992, pero muy pronto traspasó las fronteras de la isla. En junio de 1993 se editó en todo Japón y se convirtió en un éxito nacional

Según dice su autor "Es una canción muy espiritual, que se me ocurrió durante una visita a la isla de Okinawa. Habla de la separación de un hombre y una mujer, pero es una separación que ellos no pudieron controlar, no querían separarse."

Shimauta (letra)

Deigo no hana ga saki
Kaze wo yobi arashi ga kita
Deigo ga saki midare
Kaze wo yobi arashi ga kita
Kurikaesu kanashimi wa
Shima wataru nami no yoo
Uuji no mori de anata to deai
Uuji no shita de chiyo ni sayonara

(1) Shima uta yo kaze ni nori
Tori to tomo ni umi wo watare
Shima uta yo kaze ni nori
Todokete okure watashi no namida

Deigo no hana mo chiri
Sazanami ga yureru dake
Sasayakana shiawase wa
Uta kata no nami no hana
Uuji no mori de utatta tomo yo
Uuji no shita de hachiyo no wakare

(2) Shima uta yo kaze ni nori
Tori to tomo ni umi wo watare
Shima uta yo kaze ni nori
Todokete okure watashi no ai wo
Umi yo uchuu yo kami yo inochi yo
Kono mama towa ni yuunagi wo

(1)

(2)

Lara Lara ...

- Letra y música: Kazufumi Miyazawa -

Traducción de la letra

Cuando la Flor de Deigo
comienza a florecer,
comienza el vendaval.
Cuando está florecida, llega la tormenta.
Entonces atraviesa la isla una gran tempestad... y mucha tristeza.
Dentro de un cañaveral te encontré.
Y dentro de un cañaveral
nos separamos...

Canción de la isla, súbete al viento junto con los pájaros
y recorre la distancia de los mares para llevar puro este mensaje
y nuestras lágrimas derramadas...

Nuestra pequeña felicidad
de cantarle
a las ondas de la flor de Deigo.
Dentro del cañaveral cantaré
hasta el fin de mi vida.

Pero canto esta canción para que todos la oigan
y sientan que la guerra
y la tempestad
son unas de las cosas tristes
para los que se quedan en esta isla.

Dios Creador, permite llevar puro este mensaje
alrededor del mundo.

Acerca de Kazufumi Miyazawa

Cuando hablan de Kazufumi Miyazawa, los ejecutivos argentinos de su sello discográfico se refieren a él como el Charly García de Japón. No es la única comparación con que se ha encontrado en su carrera musical. Por ejemplo, el diario Times de su país natal lo ha descrito como el Paul Simon japonés y el David Byrne del futuro.

kazufumi_miyazawaLo cierto es que Miya tiene una larga y exitosa trayectoria y que sus composiciones han tomado influencias que van desde la música japonesa más tradicional, al rock británico, el reggae y el tropicalismo brasileño.

Miya es el líder de The Boom, la banda que además integran Takashi Kobayashi —guitarra—, Hiromasa Yamakowa —bajo— y Takao Tochigui —batería—. The Boom comenzó haciendo covers de The Police en Din Alley, un bar de moda en Tokio. Los cuatro músicos eran compañeros de colegio en la ciudad de Kofú (a 100 kilómetros de Tokio). La banda se formó en 1986, viene grabando discos desde 1988 y ya van por el noveno. Miya tiene, además, dos discos como solista: El amor es peligroso es de 1994 y lo hizo en colaboración con el cantante jamaiquino de reggae Yami Bolo; Aforsik es de 1998 y lo grabó en Brasil, con Carlinhos Brown.

A lo largo de los años, Miya ha grabado y tocado con músicos como Gilberto Gil, Dominic Miller y Manu Katche (ambos de la banda de Sting) y con su banda han sido teloneros de Sheryl Crow, en el Festival de Montreux.

Para componer, Miya utiliza tanto el piano como la guitarra. Claro que Shimauta fue compuesta con el sanshin, que es una suerte de banjo de tres cuerdas con una caja de resonancia cubierta por piel de serpiente (el que se ve en la foto). Es un instrumento tradicional de la isla de Okinawa, con el que los músicos tomaron contacto en enero del 92. Y allí nació el ahora hit mundial.

Reportaje a Kazufumi Miyazawa

Esta es una historia de coincidencias, de casualidades. La primera es más o menos conocida, pero no está de más repetirla. Alfredo Casero suele ir a comer comida japonesa al restaurante Nikkai. Allí trabaja Gustavo Agarigue, un hijo de okinawenses que lo encaró y le dijo "tengo una canción para vos". Ahí nomás le dio Shimauta (la canción de la isla), cantada por The Boom, el grupo que lidera el compositor Kazufumi Miyazawa. Casero la escuchó, le gustó y decidió incluirla en Casaerius, su último disco. El tema —cantado en perfecto japonés por el actor— se convirtió en un hit, ganó un premio Gardel como canción del año (Casero se llevó cuatro en total) y estará incluida en un disco que se editará durante el próximo mundial y será lanzado internacionalmente.

shimauta_coverAhora, Kazufumi Miyazawa (Miya para los amigos, pronúnciese Mia) está en la Argentina sin muchos más planes que conocer a ese personaje corpulento que hizo famosa su canción aquí. Miya tiene 36 años, es menudo, muy serio en sus respuestas, pero muy cálido a la vez. Su apariencia es la de un personaje de animé, las historietas japonesas que son furor entre los adolescentes. Sus ojos acumulan cansancio (se entiende, tuvo 27 horas de vuelo hasta llegar), pero está entusiasmado. Casero pregunta si él también tiene que salir en las fotos. "El quía es muy grosso —dirá—. Yo soy un invitado."

Como buena estrella que es (el disco Shishunki, que incluía Shimauta, vendió un millón y medio de copias en Japón), Miya no está solo. Lo acompaña su director musical, Shin Miyoshi —que muestra en su computadora de mano fotos junto con Mick Jagger, Bob Marley, AC/DC, Marillion, en fin, el tipo enseguida hace notar que es un capo y que llevó a esos artistas a Japón—, una asistente personal, un ejecutivo de la compañía discográfica de Japón, dos de la de aquí y una traductora. Ver para creer, la parte nipona de la delegación saca fotos y filma en video digital cada paso que da Miya, incluida la entrevista.

- ¿De qué trata Shimauta?
- Es una canción muy espiritual, que se me ocurrió durante una visita a la isla de Okinawa. Habla de la separación de un hombre y una mujer, pero es una separación que ellos no pudieron controlar, no querían separarse.

En un tono muy medido, Miya da más precisiones. "La canción tiene una historia muy larga detrás. Cuando los Estados Unidos estaban por invadir Japón durante la guerra, el país educaba a la gente diciendo ''antes de que te tenga Estados Unidos, te suicidas''. En Okinawa se murieron 200.000 personas. Y a la mayoría no las mató Estados Unidos". Y, oriental al fin, agrega: "Se escondieron abajo de la tierra".

Casero dice: "Es una coincidencia cósmica, algo de Dios. La canción habla de una injusticia increíble, que tiene que ver con la guerra. Y llega acá en un momento de increíble injusticia y deja bien claro quiénes son nuestros enemigos y contra quiénes nos rebelamos."

Que el tema vaya al Mundial de Corea y Japón no es algo que desvele a ninguno de los dos. Miya no quiere que en Japón crean que Casero canta Shimauta para promover el Mundial. Y dice que va a invitarlo a su país para que cante con su banda y que la gente entienda que el mensaje es otro. Alfredo dice ni siquiera saber cómo ni dónde va a estar incluída la canción. Más coincidencias: ninguno de los dos se copa con el fútbol. Es más, los dos reconocen un pasado como jugadores de béisbol. "Que un japonés juegue al béisbol es común, pero que un argentino lo confiese, es raro", ríe el Gordo.

- Miya, ¿qué sentiste al escuchar tu canción por un cantante argentino?
- Jamás se me hubiera ocurrido que Alfredo no supiera japonés. Cuando uno escucha cantar a alguien en otro idioma, enseguida nota si entiende la letra que está cantando. Y el sentimiento que él le dió a la canción es el correcto, palabra por palabra.

"Tomá", se jacta Casero y cuenta que la toma que quedó en el disco es la última de todas las que grabó. Que cuando Claudia Ashiro (con quien canta en el tema) le dijo que había quedado bárbara, era para quedar bien. Pero que luego la escucharon otros amigos japoneses que le dijeron lo mismo. Y que cuando la cantó en el Jardín Japonés y vió a viejos japoneses llorando, lo terminó por creer. "Pensé, o lloran porque la estoy haciendo mierda, o realmente esto está bien."

En el plan de las coincidencias, Casero cuenta que cuando le llegaron los videos de The Boom, grabados en el 92 la mayoría de ellos, encontró una similitud estética con los de su programa Cha cha chá. "Una comicidad muy rara tenían —completa—. Nada de lo que uno esperaría de un japonés". Después da una definición de lo que, para él, es Miya como artista: "una mezcla de lo digital y lo analógico. Es un tipo que te dice que está todo ordenado, pero que para cantar también se puede romper el pantalón".

Después cuenta que quiere agasajarlo, que lo llevará a recorrer las islas del Tigre en su barquito ("para que lo morfen los mosquitos"), que le hará un asado, que irán a su casa a comer empanadas bolivianas y a lo de su amigo el Petiso José, porque allí se junta a tocar tango el Trío Palermo ("ese tango que no es para turistas", aclara). Que quiere mostrarle la Argentina real. Y grafica: "No es lo mismo que te conozca a vos que a Marcela Tinayre".

Aya Ito, la eficiente traductora, va desgranando una a una las palabras de Casero. Miya ríe cada vez con más soltura. Se conocen hace poco más de una hora y parecen amigos de siempre. "Conocerlo me hace sentir menos solo", dice Casero y sueña con llevarlo para presentarlo con sus amigos de Puerto Madryn y hacer un concierto juntos en Ushuaia.

"Miya: vos tenés que venir con tu banda, te vamos a organizar algo en un teatro grande. Vengan pocos, los músicos nomás. Nosotros conseguimos el resto, la hacemos bien a la Argentina", se entusiasma Casero.

Y el japonés devuelve gentilezas: "Shimauta la canté en San Pablo con okinawenses. Ahora Alfredo la cantó con okinawenses aquí. Estoy contento porque esa energía se va desparramando por el mundo. Yo ya creo que la canción es de los dos, de Alfredo y mía."

"¡Eeeesa! —festeja Casero como un gol—. En serio. Si llego a ir a Japón, el mensaje que voy a dar es que los argentinos no somos los chicos malos del mundo ni que no queremos pagar la deuda porque somos traidores o indisciplinados. Lo único que necesita Japón para cambiar es amor, porque ellos también tienen problemas. Y nosotros también necesitamos que alguien nos quiera. Y si no nos quieren, les vamos a ir demostrando que nos tienen que querer. Voy a decirles que somos un pueblo inteligente, que estamos bien parados para pelear o para negociar, pero como humanos. El vino acá como un humano, no lo trae ninguna corporación. Así vamos a poder entendernos. Un corazón es un ejército", remata Casero.

Para las fotos le pedimos a Miya que sobre un fondo negro escriba con aerosol algunos símbolos japoneses. La idea le gusta y escribe parte de la letra de Shimauta. Como un niño grande que es, Casero pide llevarse ese fondo a la casa. La prueba de una admiración y de una amistad que crece en base a coincidencias.

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