Introducción a la escritura japonesa

A simple vista para un occidental, un texto escrito en japonés resulta algo más parecido a jeroglíficos antiguos que a un idioma moderno. Ocurre que el sistema de escritura japonés contiene muchos más caracteres que en idiomas como el español, el inglés, el alemán, etc., que sólo necesitan de unas pocas letras para ser escritos. El idioma chino y el japonés emplean unos pocos miles de caracteres, los cuales lleva años aprender. Eso significa que aunque se pueda aprender japonés perfectamente, puede darse el caso de no saber leerlo o escribirlo.

El japonés puede escribirse de dos maneras:

Forma tradicional (de arriba para abajo y de derecha a izquierda, es decir encolumnado)

Forma occidental (de izquierda a derecha y de arriba para abajo, es decir en líneas)

Cualquiera de estas dos opciones es perfectamente válida y no hay preferencia por una u otra. Los libros y revistas escritos de manera tradicional tienen la tapa en el lugar donde los libros occidentales tienen la contratapa, y se leen de atrás para adelante.

Orígenes

escritura japonesa

La cultura japonesa es milenaria, sin embargo, durante mucho tiempo no existió forma de escribir el idioma, o por lo menos no se conoce ninguna, hasta la adopción de la escritura china.

La "invasión cultural" se produjo en dos fases: una se produjo en el siglo III a través del Confucionismo. Un sabio coreano introdujo la cultura china a través de esta religión. La otra invasión cultural se produjo en el siglo VI, esta vez a causa del Budismo.

Así como muchos idiomas occidentales como el español, el inglés o el italiano adoptaron las mismas letras (del latín) el japonés adoptó los caracteres del idioma chino. Por esto se parecen mucho ambos idiomas en cuanto a la escritura.

Los japoneses incorporaron directamente el carácter escrito del chino, pero conservaron su pronunciación japonesa. Por ejemplo, para escribir "casa", tanto en chino como en japonés se utiliza el mismo caracter, que por sí solo ya tiene significado. Sin embargo al verlo escrito, un chino pronuncia "casa" en chino y un japonés pronuncia "casa" en japonés, aunque el caracter sea exactamente el mismo. Esto no ocurre en idiomas como el español, porque las letras por sí solas no tienen significado, simplemente representan sonidos.

A simple vista esto puede parecer sencillo, pero las complicaciones recién empiezan. Cada caracter, llamado kanji, además de la pronunciación japonesa suele tener también una o dos pronunciaciones chinas. Esto se debe a que hubo dos penetraciones culturales desde China. La primera, procedente del sur, generó la pronunciación GO-ON, y la segunda, proveniente del norte generó la pronunciación KAN-ON.

La razón de esto es que en China no se habla un único idioma, sino que existen varios dialectos. El dialecto del norte y el del sur son distintos, de ahí que los kanjis puedan tener dos pronunciaciones chinas. Además, muchos kanjis también tienen más de una pronunciación japonesa. En los peores casos, tendremos kanjis con muchas pronunciaciones (hay algunos que tienen seis ó más), con la consecuente dificultad de memorización y lectura.

Con la llegada de los kanjis, el idioma japonés no sólo consiguió un modo de ser escrito, sino que también se vio favorecido con la creación de muchos términos procedentes del idioma chino.

Los kanjis también dieron origen a los kanas, que son caracteres silábicos. Existen dos silabarios (¡no abecedarios!): el hiragana y el katakana. Cada uno está compuesto de 48 caracteres distintos, y fueron creados en Japón a partir de simplificaciones de los dibujos de los kanjis. La aclaración de "silabario" esta hecha porque estos kanas representan sílabas, los fonemas que utiliza el japonés y no simples letras. El concepto de "letra" no existe en idiomas como el chino o japonés. Más adelante veremos en detalle en qué casos se utiliza uno u otro silabario.

Adicionalmente, el japonés puede escribirse con letras occidentales mediante un sistema llamado romaji, que se basa en la pronunciación de las palabras. Con este método (que es con el que normalmente empieza a estudiar un extranjero) es posible escribir japonés completamente sin necesidad de saber kanjis o kanas. De hecho hay muchas personas que aprenden el idioma pero no saben escribirlo.

Aprender los kanas y los kanjis supone un gran esfuerzo, paciencia y dedicación. Ya es bastante trabajo aprender el idioma, y tener que encarar el estudio de la escritura es un obstáculo que desanima a muchos principiantes. Lo usual y recomendable al empezar a estudiar es aprender el romaji, que es muy fácil y nos permitirá comenzar a estudiar el idioma. Llegado un cierto punto del estudio, que puede variar según la voluntad del estudiante, se aprende el hiragana y luego el katakana. Una vez dominados estos silabarios, y con cierto dominio básico del idioma (aproximadamente un año de estudio) se puede encarar seriamente el estudio de los kanjis, el cual lleva algunos años.

Es importante no saltear etapas si se quiere algún día llegar a dominar fluidamente el idioma, tanto en forma oral como escrita.

Influencia china

El hecho de haber heredado el sistema de escritura de los chinos, da a suponer que el idioma fue muy influenciado por este hecho, y así fue en realidad. No sólo se incorporaron los caracteres, también se adoptaron infinidad de palabras, sobre todo términos compuestos por la unión de dos ó más kanjis que pasaron a enriquecer el vocabulario.

Sistemas de escritura utilizados

Existen varios sistemas de caracteres, mal llamados "alfabetos". Estos son el kanji, el hiragana, el katakana y el romaji. Todos estos sistemas de escritura se combinan para formar un único sistema que es el japonés escrito. En comparación, los chinos sólo utilizan kanji. Esto de usar varios sistemas puede parecer que viene a complicar más las cosas, pero en realidad es una gran ayuda para los que estudian. Sólo con el hiragana o el katakana es posible escribir perfectamente en japonés. Sin embargo, esa es la manera que escribiría un niño. La incorporación del kanji en la escritura da más riqueza y claridad al texto (¡si se entienden, claro!)

Lo mismo puede decirse del romaji, los japoneses lo usan mucho para ciertas palabras extranjeras, abreviaturas y para los números. Un texto típico en japonés (por ejemplo un diario) contiene muchos kanjis, kanas, letras y números. Es indispensable pues, conocer todos los métodos para entender lo que está escrito. El último sistema que se aprende es el kanji.

Romaji: Representa los sonidos japoneses mediante letras. Por ejemplo "arigatou" representa gracias y se lee "arigatóo". Se puede aprender el romaji en una sola clase. Hay muchas personas que aprenden japonés y lo escriben mediante romaji. De esta manera se evitan tener que recurrir al kanji o los kanas. Al empezar a estudiar, es fundamental aprender romaji para poder pronunciar las palabras, que de hecho es muy sencillo y agradable de usar.

Hiragana: El hiragana permite por sí solo escribir todo el idioma, pero lo normal es utilizarlo para las declinaciones de verbos y adjetivos, partículas y todas aquellas partes que no se puedan representar con un kanji. El hiragana es el primer paso al aprender la escritura. Su característica principal es que está compuesto por trazos sencillos y curvados, es decir es una escritura de apariencia suave.

Katakana: Su uso más común es para escribir palabras extranjeras. También se usa para onomatopeyas, o para resaltar ciertas partes del texto, tal como lo harían las mayúsculas en el español. El katakana se diferencia del hiragana por tener los trazos mas derechos y abruptos.

Kanji: El terror de los occidentales que quieren aprender a escribir en japonés. De ellos podemos ir dando algunas características fundamentales: El orden y dirección de los trazos son muy importantes, la mayoría de ellos están compuestos por partes comunes, llamados radicales, casi todos tienen varias lecturas que dependen del contexto. Un kanji puede representar una idea, una palabra o parte de ella, pero todos tienen significado por sí mismos. Un carácter hiragana o katakana representa una sílaba, y no tiene significado propio.

El carácter oriental y el occidental

Esta vez hablaremos del carácter, no de los caracteres, es decir de la forma básica de pensar e interpretar las cosas. Es curioso notar que muchas cosas se piensan al revés en oriente que en occidente y no sólo en cuanto a la dirección de la escritura.

El sistema de escritura con kanjis es ideográfico. Esto significa que los caracteres escritos no son simples letras, sino que son ideogramas. Un ideograma representa por sí solo un objeto, una idea o un concepto, es decir, tiene significado por sí solo. Salvando las distancias, si el idioma español adoptara kanji para su escritura, de una manera similar al japonés, al ver escrito el ideograma de "casa" un español lo pronunciaría en español, un chino en chino y un japonés en japonés, pero los tres se imaginarán lo mismo: una casa. Sería como un símbolo universal para todos.

Sin embargo, en español se usan letras que representan sonidos, es decir que cuando un español ve una "c" una "a" una "s" y otra "a", las junta y mentalmente reproduce el sonido de cada una, formando la palabra "casa", y a continuación la asocia con la imagen de una casa.

El japonés es mucho más directo, apenas ve el kanji de casa ya la está imaginando sin necesidad de juntar sonidos. Esto permite por un lado la lectura más veloz y por otro lado una captación más rápida del texto escrito. Como contrapartida de este método está la dificultad que conlleva su aprendizaje.

Para un japonés, entender significa dividir, separar. Para un occidental, entender significa comprender, que etimológicamente significa "tomar en conjunto".

Oriental -> Análisis (separar para entender)

Occidental -> Síntesis (juntar para entender)

Caligrafía y estilos de escritura

El gran número de caracteres chino-japoneses existentes se ve multiplicado en su variedad por la caligrafía y los estilos de escritura, dando lugar a todo un arte. Los estilos de caligrafía se pueden agrupar en cinco grupos: Kaisho, Tensho, Reisho, Sosho y Gyosho.

El tipo Kaisho es el más común y se encuentra mucho en los diarios y revistas, y también en la escritura personal. Es el más sencillo y fácil de leer y equivale a lo que en escritura occidental se llama tipos de imprenta. Sus trazos son rectos y angulosos y es la base de la escritura moderna comúnmente usada.

El Tensho o escritura del sello fue escritura común en China en los siglos V al I antes de Cristo. Posteriormente quedó como escritura ornamental en documentos especiales, inscripciones murales en templos y palacios y, principalmente, como indica su nombre en el sello que utilizan los japoneses para su firma (hanko). Para esos sellos se solía utilizar una tinta roja especial hecha con cinabrio.

Dentro del Tensho, existen dos variantes: el daiten y el shoten.

El Reisho (escritura de los escribanos) es de trazos rudos y mucho más simple que el tensho. Suele escribirse con pincel, destacando el inicio y final de cada trazo; este estilo es el más conocido en Occidente.

Dentro del Reisho hay dos estilos: el korei, versión antigua del reisho que deriva del shoten y el hanrei nacido en la época de la dinastía Han (del siglo II AC al III DC)

El Sosho (escritura de hierba) es el sistema cursivo. Nació como escritura para tomar notas en forma rápida, es decir como una especie de taquigrafía. Existen tres variantes de Sosho: Rementai (curvilíneo conectado), el Dokusotai (discontinuo) y el Kiyosotai (variante del anterior).

El Sosho tuvo mucha importancia en Japón por ser el que dio origen a los kanas. Los japoneses adoptaron una serie de kanjis chinos para expresar fonéticamente las sílabas del lenguaje japonés. A estos kanjis se los llamo en un principio man’yogana, o simplemente kanas. Inicialmente estos kanas eran kanjis escritos en kaisho, pero las mujeres mostraron especial preferencia por el sôsho o escritura curvilínea, suavizando o simplificando la escritura dando lugar al hiragana. Este resultado motivó la aparición de dos estilos típicamente japoneses de man’yogana: el onokode o masculino utilizando como base el kaisho y el sokana o femenino, a partir del sôsho y origen del hiragana. Posteriormente del onokode derivó el katakana.

El hiragana alcanzó su máximo esplendor en la era Heian (siglos VIII al XII) que coincidió con el florecimiento de la poesía femenina.

El estilo gyosho o semicursivo es un kaisho con trazos más redondeados. El japonés se escribe combinando kanjis y kanas. Como los kanjis en kaisho son rectilíneos y angulados, y los kanas son curvilíneos, algunos calígrafos desarrollaron un sistema semicursivo para conseguir una mayor armonía entre ambos tipos de caracteres.

Además podemos nombrar por ejemplo el zataisho, que es un estilo ornamental variante del tensho. Solo se utiliza decorativamente y sus dibujos son verdaderas obras de arte. También se destaca el gakuji que se usa en inscripciones sobre madera, en placas sobre las puertas y paredes, y en antiguos palacios.

Dentro de los estilos citados el conjunto de subestilos y tendencias que se desarrollaron en Japón bajo la influencia china se engloban dentro de la tradición karayo, mientras que los desarrollados puramente en Japón son parte de la tradición wayo.

La siguiente tabla resume los diferentes estilos:

Tensho, escritura de sellos

tensho

El Tensho tiene dos subtipos: Daiten (grande) y Shoten (pequeño). Los Shoten fueron utilizados cuando ocurrió la unificación de la escritura durante la unificación del estado Chino, llevada a cabo por Qin Shi Huang de la dinastía Qin (221 AC). Este estilo se sigue usando en los sellos en Japón.

 

Reisho, escritura clerical

reisho

Como el Tensho no era muy práctico ni eficiente, el estilo Reisho se supo imponer por su simplicidad y rapidez en la escritura. Una característica importante del Reisho son los ganchitos que sobresalen en los trazos horizontales (hataku). El estilo caligráfico es horizontal, a diferencia del Tensho que es más verticalista. El Reisho se escribía en tablitas de madera (Mokkan) y en varas de bambú (Chikkan). Existían también algunos pinceles mejorados que permitían dibujar bien el hataku. Este estilo se sigue usando en Japón para documentos bancarios.

Kaisho, estilo estándar

kaisho

El Kaisho es una forma simplificada del Reisho. Es un estilo caligráfico en el cual las líneas y los puntos no se entremezclan, sino que se distinguen claramente unos de otros. Es el estilo más usado actualmente.

 

Gyosho, escritura rápida

gyosho

El Gyosho está basado en el Kaisho, pero con la diferencia de que algunos trazos se escriben sin interrupción, o sea sin levantar el pincel o lápiz. Por esta razón es posible acelerar la escritura de los caracteres, siendo una forma de caligrafía rápida. Este estilo está entre el Kaisho y el Sosho (cursiva).

 

Sosho, escritura cursiva

sosho

Sosho, al igual que el Kaisho, fue derivado a partir del Reisho. Como tenía menos trazos que el Reisho original, era mucho más fácil y rápido para escribir. Este es un estilo difícil de leer para la gente que no lo ha estudiado, debido a la gran cantidad de abreviaturas de trazos que contiene.

 

 

Ejemplos de escritura

A continuación y a título comparativo, se muestran 3 ejemplos de escritura en japonés, chino y coreano.

Ejemplo de escritura en japonés

Ejemplo de escritura en japonés

 

Ejemplo de escritura en chino

Ejemplo de escritura en chino

 

Ejemplo de escritura en coreano

Ejemplo de escritura en coreano

 

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