Crónicas de Japón

pablo_goodwyn

Embarcado

por Pablo Goodwyn
9 de noviembre, 2005

Mirando por el ojo de buey, el horizonte se ve de vez en cuando, otras veces agua, otras cielo. Esta cascarita de nuez se mueve para todos lados!!

Ya son las 12 y cuarto, y casi 24 horas que estoy acá. Tenemos un horario de servicio, unas 8 horas diarias que un grupo determinado tiene que estar en el lab. A mi me toca ahora cuatro horas, y después otra vez de las 12 de la noche a las 4 de la mañana. Porque las chinches de agua marinas son muy piolas, y esquivan la red de día. Si, son súper-rápidas!

Mirando por el ojo de buey

Mirando por el ojo de buey

Pasé la noche del viernes en un hotel, así no tenía que viajar temprano. No quería, pero la universidad que invita (Universidad de Kochi y de Tokio), además del Harada Sensei, me recomendaron que me quede. Ayer zarpamos a las 2 de la tarde. Nos dieron una charla de seguridad en el barco, y salimos nomás. Hay que usar casco y salvavidas todo el tiempo que uno esté en la borda. Mientras estábamos en el golfo, el mar nos trató bien... pero ni bien salimos se entró a mover en serio. Yo muy contento me subí al puente mas alto, y desde ahí sentía el viento con toda la fuerza en la cara, y el barco cabeceaba metiéndose en el mar verde esmeralda. Cada vez que metía la proa, salpicaba espuma hasta ahí arriba donde estaba yo.

A eso de las 5 y media, llegó la hora de la cena. Comida japonesa bien rica... pero después de un par de bocados ya me sentía medio mal. Dejé de comer, pero ya era tarde. Fui al lab a descansar un poco y finalmente tuve que salir corriendo, y literalmente „tirar todo por la borda”. Después me tiraron la bronca, porque vomitar por la borda es muy peligroso; es muy fácil sacar la cabeza y seguir de largo cuando una ola te ayuda... El barco anda a unos 12 nudos, lo que es relativamente rápido. Vamos haciendo un zigzag escaneando el fondo con un sonar, y cada tanto, se hace un alto, y hacemos muestreos de bichos. Hay tres muestreadores que usan la otra gente del grupo: Una que es una serie de botellas especiales que se cierran a control remoto. Las hunden, y a determinada profundidad las cierran. Así, traen agua con plankton de distintas profundidades. Otra es una red de plankton que la arrastran por el mar y listo. Y otra es una red también, pero con un marco de hierro y la arrastran por el fondo.

Tratando de cenar

Tratando de cenar

Nosotros usamos una cosa que parece el esqueleto de una heladerita, pero que flota a media agua, y arrastra una red. Las chinches andan justo sobre la superficie del agua, y ahí las agarramos. La trampa esa estaba desarmada, y el pobre Harada Sensei (que sabe pero no se acordaba bien como era), junto con el resto de la guarnición científica, luchamos mas de una hora para armarla.

Entre las 9 y las 11 de la noche dormí una siesta, que a pesar de lo que imaginé, me hizo sentir muy bien otra vez. A las 12 empezó nuestro muestreo, y estuve despierto hasta las 5de la mañana. No agarramos ni una chinche, pero el Harada dice que más al sur tiene que haber seguro. Ahora hace mucho frío para estos bichos.

Estoy en el mismo camarote con Harada Sensei, y nos tomamos unas cervecitas con maní para dormir bien. Dormí hasta las 7 y media cuando me despertaron para el desayuno. Me levanté rápido y salí para el comedor, y creo que fue una mala idea. Tomé un sorbo de té, y un bocadito de arroz, y salí otra vez corriendo para el baño.

Obviamente después de tirar todo uno se siente bien. De cabezón, fui al comedor y me tomé la sopa además de unos bocaditos de pescado, pero de parado, ya que uno se siente mejor si ve el horizonte. A la mañana di una mano con los muestreos aunque no era mi hora. El almuerzo fue lo mas bien. Me comí todo, y no vomité ni me sentí ni un poquitito mal! Uno se acostumbra rápido parece. El resto de los jóvenes (5 varones, 2 chicas) andan en promedio bien, excepto 2 muchachos y una chica que no pueden recuperarse todavía.

Laboratorio en el barco

Laboratorio en el barco

Ahora me voy al baño (no a vomitar, tengo otras cosas que hacer!) y vuelvo en un rato.

Ni bien salimos de la bahía de Kagoshima, perdí el contacto con teléfono celular. Así que ni „chau” pude decirle a Mayumi. Pero mirando el mapa, pasamos cerca de la isla de Kyushu. Se podía ver la costa, y ahí también algunas casas y un par de molinos de viento para electricidad. Salí corriendo a buscar el teléfono, y por suerte tenía antena! Así que llamé rápido a Mayumicita para saludarla. El resto del viaje el barco va haciendo zigzag lejos de la costa.

31 Oct mañana temprano:
Ahora escucho mi CD preferido, “Apocalyptica Cult” (detalle para Meli), son las 3 y media de la mañana. Hace un rato me desperté porque hay un muestreo bien temprano, a las 3:45. Pero se postergó para las 5. El detalle es que ya no puedo dormir.

Salí afuera, y todas las luces del barco están apagadas. El mar está picado y el barco se sacude para adelante, para atrás, derecha e izquierda sin aviso previo. Me da un poco de miedo, andar solo a oscuras, pero me quedo para ver si se me acostumbran los ojos. Alcanzo a ver la espuma de algunas olas que se asoman por encima de la baranda, y ya me siento mas tranquilo. Me suelto de la puerta de la que estoy todavía agarrado como una garrapata, y doy dos pasos hasta una máquina que hace de ancla para mi. El mar insiste en que me mueva de acá para allá. La oscuridad no es completa, las estrellas empiezan a aparecer.

Finalmente veo el cielo de noche estrellado. Hasta ahora nunca tan hermoso, nunca tan movedizo y misterioso. Estaba acostumbrado a mirar el cielo, y que el cielo se quede quieto, pero ahora es al revés. Las estrellas se sacuden para todos lados!!! Es una sensación increíble y nunca antes sentida para mí. La vía láctea alumbrando las olas. Ahora entiendo el poema de Espronceda:

„La luna en el mar riela,
en la lona gime el viento,
y alza en blando movimiento
olas de plata y azul”.

Exactamente así se siente. Pensando en todo eso, me olvidé de que me sentía mal.

Tomando muestras del mar

Tomando muestras del mar

31 Oct noche:
Hoy hubo un viento bárbaro, y por supuesto olas!! El barco se movía en serio, y cada tanto uno tiene la sensación de estar en una montaña rusa. El detalle es que uno nunca se baja...

En el lab me sentía medio mal, así que salí a tomar aire y disfrutar del viento y las olas. Subí al puente mas alto. Desde ahí uno tiene la vista espectacular, y con olas y mucho viento mejor todavía. El barco de repente se trepaba a una ola enorme, medio que perdía el equilibrio en el medio, y cabeceaba derecho hacia abajo. La siguiente ola parece que lo va a tapar, pero no, un ruido sordo y profundo, y una corona de espuma blanca escupe agua para afuera de la baranda de la proa. Si a eso uno le suma el viento, uno tiene que agarrarse bien fuerte de la baranda!!

Algo muy interesante que vi son los peces voladores. Sí, no es broma. Son unos pescados de 20-25 cm. de largo, con el lomo azul profundo, y la panza blanca-plateada. Cuando hay viento, saltan desde una ola y planean afuera del agua con las aletas pectorales (las del costado) que son muy largas, y parecen alas en serio. Planean bien, y maniobran en el aire, hasta unos 50 metros!!! Y además a veces vienen en cardúmenes, y ver 20 “pájaros-pescados” volando contra el viento, es una experiencia increíble. También se acercan a la noche cuando usamos las redes para chinches, porque hay mucha luz, y vienen bichitos, comida de lujo para los peces voladores.

En la cubierta

En la cubierta

La mayoría de la compañía de jóvenes está muerta. Sí, una chica, un chico, los 4 profesores y yo, estamos mas o menos bien. Los otros 4 jóvenes están descompuestos de mar. Hay una chicha que todavía no pudo comer una comida en serio. Hay un profe que también anda medio mal, y a pesar que se sienta a la mesa, no pasa de la sopita. Hay una lista en el comedor con la gente que quiere suspender la cena. Y hay siempre dos o tres. Yo ando relativamente bien, siempre y cuando me quede con hambre. Si me lleno, tarde o temprano me descompongo. El campeón total es el Harada sensei, el de Kochi que me invitó. El petiso que tiene un notable parecido con el personaje de “Mario Bros”, se morfa todo, se toma dos o tres cervecitas, y anda fresco como una lechuga.

La compañía de gente es muy simpática. Finalmente hoy pudimos agarrar la primera chinche marina. Son chiquitas, y nadan muy rápido. Mañana esperamos agarrar más y empezar los experimentos. A la noche, nos quedamos tres profes y yo, tomando unas cervecitas y comiendo maníes. Los dejo pronto para dormir un rato y digerir la cerveza...

1 Oct Mañana:
Son las 6, hace un rato me desperté. Ya hay algunos despiertos, incluido el Harada Sensei. Miré las estrellas otra vez, pero ahora ya se están yendo, el cielo se empieza a clarear. Había en el horizonte un volcán con su columnita de humo. Lastima que es todavía muy de madrugada, asi que no puedo sacarle una foto.

El que se duerme, pierde

El que se duerme, pierde

Hoy es el primer día con el mar calmo. Apenas hay un oleaje que mueve al barquito nomás. Hablando de los camarotes, yo duermo en la cama de arriba. Obviamente uno no se puede parar, pero en estos uno no se puede SENTAR tampoco! Son de lo mas chiquitos! Alguien con claustrofobia no puede dormir acá. Empezaron a llegar mas gentes, hay que laburar en seguida!

2 Oct:
Ayer y hoy fueron días excepcionalmente tranquilos. Digo, el mar. El barco se mueve igual, pero nada que ver con lo de hace un par de días. Pasamos la heladerita otra vez mas y de pedo apareció la primera chinche. Pero la pobre sufrió mucho en la red esa, y estaba en mal estado como para hacer mis experimentos.

Ayer a las 7 ya nochecita, mientras usaban un muestreador de plancton, el barco se queda parado en un punto por unos 25 minutos. Y mirando el mar, empecé a ver chinches marinas que venían a la luz! Agarré un copo esos de sacar pescaditos de la pecera, le pedí a un marinero un palo largo, y até con cinta de embalaje el copo. En un rato nomás agarré como 8 chinches. El Sensei no se quedó quieto y empezó también. En total agarramos como 30!!!

Chinches marinas

Chinches marinas

Eso significó luz verde para mis experimentos con la chinche marina. Aprovechando el buen tiempo y la disponibilidad, hice los experimentos de fuerza hasta las 4 y media de la mañana. Para festejar, tomamos unas cervecitas y Shochu el licor japonés, con la poca gente que quedaba despierta: Harada Sensei, dos senseis de Aomori, una sensei de Tokio, un marinero científico, dos estudiantes y yo.

Dormí como un tronco, de más está decirlo, ya que vi el amanecer y atardecer de un día y casi el amanecer del siguiente. Me salteé el desayuno (saqué corriendo al Harada sensei que me vino a despertar a las 7 y media para desayunar), y a eso de las 11 me asomé en el lab.

Ya estamos empacando todo ya que hoy es el último día. Pero igual me subí al puente, a ver otra vez el horizonte perfecto. Para donde uno mire, hay solamente horizonte. Paralelo perfecto, derecho como ninguna otra cosa. Ahora uno entiende un poco mas de japonés... si, en japonés „horizontal” se dice „llano como el agua” mas o menos. Y también español, „horizontal”, como el horizonte. El mar siempre con su azul profundo y tranquilo.

3 Oct:
Bueno, ya hace un par de horas que estoy en el tren de vuelta para Kyoto. Ayer fue un día tranquilo en el barquito. El mar estaba sereno, y no tenía experimentos para hacer. Ayudé con los muestreos de plankton y con la rastra de fondo. Después del último muestreo, lavamos todas las redes y aparatos con agua dulce, si no la sal se los come. Y después colgamos todo al sol. Siguió todo tranquilo, cenamos langosta al horno, una delicia!!!!!!

Después de la cena, se armó la fiestita de despedida en el laboratorio. Pelaron cerveza al por mayor, Shochu (licor japonés), y picaditas varias. Había hasta queso feta y aceitunas negras en aceite de oliva. Empecé con la cerveza porque el shochu no me gusta mucho. Hablando de „que se toma en argentina” y de que es lo que mas me gusta, salio el tema del Whisky. Y un sensei (Nishigawa) peló de una caja un Gragganmore de 12 años! Quedaba un tercio, que me tomé casi solo... le pedí disculpas y le agradecí mil veces.... Nos comimos casi todo, y se acercaron algunos marineros y el capitán del barco también. El detalle de la noche: Azuma Sensei. Se quedó dormido, sentadito en una mesada recostado contra el ojo de buey.

aaa

Tansei Maru

Ahí no se terminó todo: Nishigawa Sensei y Azuhogawa Sensei (la capitana de la expedición) se dedicaron a escribirle pavadas con una fibra negra de tinta indeleble en las pantorrillas al dormido!!! Hay fotos, por supuesto. El pobre ni se enteró de lo que paso hasta hoy a la mañana. A eso de la 1 me fui a dormir, cuando ya la mayoría se había ido a dormir. Excepto el Harada Sensei y un muchacho (Murai) que siguieron de fiesta en otro cuarto con los marineros.
Hoy a la mañana, obviamente me salteé el desayuno también. Llegamos a Myazaki a las 10 de la mañana, y descargamos todo nuestro equipaje científico, y ayudamos a cargar el de la expedición siguiente. Asi es la regla acá, bajás lo tuyo y cargás lo siguiente. Tuvimos el último almuerzo en el Tanseimaru, el barquito simpático. A la 1 más o menos, nos despedimos, medio acongojados y muy contentos. Desde que pisé tierra otra vez, que me siento mareado.

La tierra no se mueve! Me siento mal! Si me quedo parado, necesito balancearme un poco para sentirme bien. Ahora en el tren, me siento mejor gracias al balanceo...

Llego hoy a las 10 de la noche a Kyoto, y Mayumi me espera!! Feliz y satisfecho!!!!

Dr. Pablo J. Perez Goodwyn

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