Crónicas de Japón

pablo_goodwyn

Semana en Nanjing

por Pablo Goodwyn
14 de diciembre, 2006

¡Se pasó este chino!

Mi oficina está pegada a la del Profe. Hay una puerta que viene desde afuera, y para ir a lo del profe, hay que pasar por la oficina donde estoy. Bueno, ahora está hablando con la secretaria, y justo vinieron dos estudiantes. Obvio, no quisieron interrumpir. Entonces les ofrecí que se sentaran en el sillón que está en la oficina a esperar que terminaran de charlar. Se sentaron lo más bien, y de aburrido, uno sacó un alicate y se puso a cortar las uñas. ¿Qué hizo entonces? ¡Bueno, cada pedacito de uña que se cortaba, las tiró al piso sin más problemas! Hay diferencias de cultura que sencillamente no comprendo…

Acá esta nanjing

Acá esta nanjing

Agarré y le pedí el alicate prestado para cortarme las uñas yo. Entonces fui, busqué el tacho de basura, y me puse a cortar las uñas adelante de él, mientras las tiraba prolijamente en el tacho. Parece que captó la indirecta, y tiró un par de las suyas en el tacho después de mí.

Ayer vino el profe, y me llevó junto con otros tipos del lab a jugar Badmington. Parece que es un pequeño ejercicio que hacen una o dos veces por semana. Después de jugar media hora, quedé muerto, y me fui al cuarto a pegarme un baño. Los chinos siguieron jugando nomás. Tienen acá unos gimnasios enormes, de dos pisos de canchas de básquet/voley o badmington. Pero igual estaba lleno de gente jugando.

La comida.

Banquete

Banquete

Me encanta. Estoy comiendo como chancho. No hay un comedor universitario. Hay CUATRO. Todos los días a eso de las 11:40, parece una manifestación de chinos que van hacia un destino común: el comedor. Los cuatro tienen comidas distintas, según entendí. Yo hasta ahora vi solo dos. A esa hora siempre están llenos. Si uno va sobre el cierre, tiene más lugar, pero hay poca comida y fría. La variedad es buenísima, tanto como en Kyoto o más. Hay comidas de todo tipo. Por supuesto hay arroz, pero también las típicas fritangas al Wok, de todos colores. Unas sopas de cualquier cosa que anda suelto por ahí, algo aceitosas las sopas, pero muy ricas. Hay que tener cuidado, porque algunas son bien picantes. También hay pato al horno, chancho y pollo frito. No faltan las sopas de arroz, el pan chino (blanco, esponjoso, sin cascara, y calentito de muchas variedades distintas), frutas (que siempre agarro alguna), y comidas que no pienso probar, como por ejemplo un platito chiquito con 3 cabezas de pato asaditas… ojos y pico incluido. Mediodía y noche ando por ahí, el desayuno lo tomo en el cuarto. Me compro café con leche en tetrapak y algunas galletitas y/o yogur. A este paso engordo todavía más… a pesar del Badmington! Estoy tomando té todo el día, al mejor estilo mate. A la mañana me agarro un termo de agua caliente y “cebo” té todo el día.

que rico el cangrejito

Qué rico el cangrejito

El campus universitario es lindo. Hay muchos edificios, para clases y para habitar. Cerca del comedor hay al menos 4 edificios (¡de 7 pisos!) como viviendas estudiantiles. Y se nota, porque siempre hay ropa colgada afuera, nadie roba nada, ni siquiera la ropa interior. Hay una lagunita frente al edificio donde estoy, decorada bien a lo chino. Hay una tarima que zigzagueando llega al medio, donde hay una islita con un techito con unos banquitos donde uno se puede sentar a relajarse, al menos en verano. Al costado hay un riacho o canal, también con puentes decorados estilo chino muy lindo, además de las barrancas escalonadas. Pero… el agua es apenitas mejor que la del riachuelo. Color Pinolux verde, cuando uno lo mezcla con agua, ese mismo color lechoso… y huele como el arroyo Matanza. Me hizo acordar al “mier-ducto” (y no acueducto) que estuvo en reparación varios años entre Ezpeleta y Berazategui, que yo pasaba todos los días con el tren, siempre despacito porque el puente estaba en reparación, y de paso uno aspiraba el aroma mejor todavía. Es un país grande y en desarrollo, y les importa un cuerno el medio ambiente todavía. Parecido a Argentina, ¿no?

con Okada en el puente

Con Okada en el puente

Con mis experimentos voy bien, los bichos (a pesar de ser ilegales extranjeros) y los chinos cooperan, y espero que resulte algo interesante.

16 Dec. 06

El Aihong. Es un tipo que está a punto de doctorarse acá, y que es el que más clara la tiene con todo. Él está haciendo los experimentos conmigo, y nos llevamos muy bien. Tiene un hijo, el Shoushou. En realidad es un apodo, y quiere decir “chiquito”, porque nació pesando dos kilos y algo más. Ahora tiene una estatura normal, para un chico de 4 años. Al principio el extranjero barbudo le daba vergüenza, pero ahora está todo contento conmigo. Nos entendemos a pesar del chino. Andábamos haciendo unos experimentos con las chinches en el agua, y el Aihong fue a buscar a su crío a la guardería, y después lo trajo. Como buen niño visitando el laboratorio del padre, todo es interesante. Para que no meta dedo, le mostré como jugar con un gotero y el agua. Lo llenaba de agua, y después lo apretaba, y salía un chorro, y mejor todavía, le pegaba un golpe y salía volando el agua.

Con Okada en el porton

Con Okada en el porton

Muy divertido para el Shoushou. Fue idea del padre darle una pecera llena de agua para que jugara en una esquina del laboratorio con su nuevo juguete. Nosotros, los “grandes” (había dos estudiantes, el

JinTong, y el ZhouJi) nos dedicamos a los experimentos. Al rato escuchamos ruidito de agua… El Shoushou había terminado con todo el brazo adentro del agua, incluida campera, pullover y camiseta. Una sopa de niño. ¡Muy divertido! El padre retorciendo la ropa para escurrirla un cachito, y como buen científico, se le prendió la lamparita. Había una lámpara halógena, esas de 1000 y pico de Watts, con un pié petizo de unos 70 cm. Entonces el Aihong puso un banquito, colgó la ropa y puso bien cerca la lámpara así se secaba con el calor terrible que da. Bueno, seguimos con los experimentos hasta que el olor a quemado nos indicó que no todo estaba bien… El pobre Shoushou tiene ahora un pullover con una manga gris y la otra negra… Pobre… bueno, sacamos todo, y más o menos lo arreglamos. Igual Aihong dijo que el pullover era viejo. Seguimos con los experimentos. El olor a quemado no se iba, sino que cambió. Sí, así es, también quemamos el banquito…

El reflejo de Buda

El reflejo de Buda

Sábado.

La bicicleta de la rueda cuadrada… Si, ayer Aihong, me ofreció una bici. Terminé usando la bici de la esposa, que muy amablemente me prestó. Era una bicicleta que, según ella, hacia “varios meses” que no se usaba. JinTong la quería hacer arreglar antes de dármela, pero yo le dije que no se preocupara, si andaba, la iba a usar el fin de semana…. Es vieja, pesadísima porque tiene el freno de atrás medio trabado, el de adelante apenas anda, y encima tiene una rueda doblada. Por eso da la impresión de andar con una rueda cuadrada: hace “¡cha clán, cha clán, cha clán!”. Igual me importa un caramelo, me lleva y me trae. Hoy a la mañana salí de turismo por Nanjing, en bici. Los chinos son malos manejando, ya lo dije. Pero hoy lo viví en carne propia. No te respetan, hay que ser bien malo, amenazar con la bici, atropellar a una vieja si querés cruzar la calle, y muuuuuuuuucho cuidado con los autos porque te hacen mierda sin ningún problema.

Lámpara

Lámpara

Andando por la bicisenda, muy tranquilo, me doy cuenta para mi sorpresa que un auto me apuraba a los bocinazos desde atrás. Sí, el muy canchero venía por la bicisenda. Me corrí nomás y lo dejé pasar. Apenas lo podía creer. ¡Pero pasaba a cada rato! Yo pensaba, estos autos debe ser que viven por acá, y tienen que andar por la bicisenda para llegar a la casa… que errado estaba. No, solamente había un embotellamiento, y para escapar del asunto se metían en la bicisenda. Mi sorpresa pasó a ser horror cuando uno se metió de contramano por la bicisenda a los bocinazos como si fuera su derecho inalienable andar por ahí…

Fui al centro a mirar negocios y shopping centers, porque necesito una campera. Me traje solamente un saco finito (uno que compré en Lomas, gris, largo, que me encanta pero es muy livianito, y se vienen las temperaturas bajo cero aca…).

Para la moto

Para la moto

Ahh! Los Shopping Centers de Nanjing, ¡No lo podía creer! ¡Son ENORMES! Hay al menos 7 en un radio de 4 cuadras del centro, no menos de 7 pisos cada uno. Pude visitar 4 nomás. ¡Y las cosas y los precios de lo que venden! ¡Tan caro como Japón! Yo pensaba “no, si acá todo está barato...”¡mamma mia! ¡Vi unas camperas de 1800 dólares! Sí, es cierto, salían 1800 dólares, marca DuPont como las lapiceras famosas. Había de todas las marcas internacionales y los precios no eran para nada distintos. Había también Rolex, Omega, etc. Yo pregunto, ¿quién se puede comprar eso? No sé, pero por la cantidad, variedad y densidad de negocios, diría que hay muchos ricos en China.

Hice un muestreo y anoté los precios de las camperas que me gustaban en Yuanes (1 Yuan = 0,12 dólares) porque no estaba seguro. Había unas muy lindas, pintonas, con piel (parecía de nutria, pero vaya a saber qué era eso) adentro, ¡y una tela de toque muy suavecito afuera, que me encantaban! Esas salían 14.800 Yuanes… Sí, leyeron bien, catorce mil yuanes!!!!!!!!!!!!!!. Las de pluma de ganso no bajaban de 1300 Y. Y había algunas lindas de 500-300 Y. Mañana veo que compro. Pero no creo que pueda ahorrar NADA con respecto a comprarla en Japón. ¡Sólo por necesidad!

Dragones de noche

Dragones de noche

A la vuelta encontré un Carrefour. Si, un supermercado Carrefour. Ahí nomás me dieron otra sorpresa. Hay guardarropas, los famosos lockers. Por supuesto son gratis. Y gracias a los Dioses Chinos, había instrucciones en inglés. Uno toca un botoncito, y mágicamente tipo lotería un puertita se abre. Uno mete su equipaje ahí, y de la maquinita sale un tiquet con un código de barras. Cuando uno quiere recuperar su equipaje, pone el tiquet sobre la maquinita con una escáner, lee el tiquet, y la puerta milagrosa se abre (onda Feliz Domingo y nos vamos de viaje de egresados)!! Compré unas comidas hechas, unos pancitos chinos riquísimos, y una botella de Jack Daniel’s (¡no era barata, pero me gusta!). Y volví a la casa de huéspedes, donde escribo esta carta.

20 Dec. 06

Frente a la fuente

Frente a la fuente

Anduve de compras al otro día, y finalmente me compré una campera. Tardé mucho más en comprarla que en elegirla. El sistema es así: uno dice en el puesto “quiero esta cosa”, bueno, ahí nomás le dan un papelito con el precio y algunos otros detalles, y hay que ir a pagar a alguna de las tantas cajas en el determinado piso del shopping. Eso hice. Pero en una caja, no querían tarjetas de crédito, así que fui a la otra. Y en la otra, la china que atendía miró el papel, y me preguntó una cosa en chino. Obviamente ni jota que entendí. Escribió en un papel dos números y dos caracteres chinos, que de casualidad los conocía del japonés. 300 “todos, cada uno” y 200 “enviar”. De más está decir que no tenía ni la más pálida idea de qué es lo que me quería decir. Después llamó por teléfono a alguien, que le dictó unas palabras en inglés, que me mostró “2 Yuanes pague la tarjeta”. Entonces dije, “¡ahora sí que no entiendo!”. La “charla” continuó, hasta que vino otra compradora que amablemente me dijo en inglés que tenía que pagar otros 2 yuanes, así me daban la tarjeta del shopping con lo que iba a tener muchos beneficios. Bueno, bárbaro, un par de yuanes no matan a nadie. OK dije, y seguimos con la compra. Le di mi tarjeta de crédito, firmé y me dio un recibo. Asumí que habría sacado dos yuanes del importe pagado, y que después de recibir la campera me iban a dar la tarjeta, o me la mandarían a mi dirección. Volví al stand a buscar mi campera. Ahí la tipa empezó a protestar, y me llevó de vuelta a la caja. Otra vez gran charla, y la cajera con cara de “yo argentina” mostraba el papelito que me había mostrado con “pague 2 yuanes”.

Smog

Smog

Finalmente vinieron dos tipos, los supervisores aparentemente, y la cajera se fue así nomás. Vino otra cajera. Me pidieron de vuelta la tarjeta, y un supervisor me explicó, que tenía que pagar aparte los 2 yuanes al contado, y que con la nueva tarjeta, cierta cantidad de dinero iba a quedar en mi “cuenta”. Y me dijo que quedaba 800 yuanes. Le pregunté de vuelta, por ahí el chino se había confundido y quería decir 80. No, 800. ¡Más de la mitad de lo que gasté! Ahí entendí los dos primeros caracteres y números: „Cada 300 que gasta, le damos 200“. La campera me parecía re-cara, pero ahora me doy cuenta que me descontaron más de la mitad. Eso sí, tengo 10 días para gastarlo en el mismo shopping, ¡lástima que Mayumi no esté! Ella viene el 29, y no llego con los 10 días.

Mañana tengo una charla en la Uni. Los chinos no andan con vueltas ni organizaciones con mucha antelación. Me preguntó el profe hace 4 días, si quería dar una charla. Y ayer me dijeron que mañana a las 2 de la tarde tenía charla. ¡Así no más! Por suerte tenía algo preparado de otras charlas, así que no es tan complicado. Veremos cómo sale.

Telares de seda

Telares de seda

Hay que afeitarse donde sea

Hay que afeitarse donde sea

Portón noche

Portón noche

Pescando bajo los arboles

Pescando bajo los arboles

 

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