Crónicas de Japón

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Viaje a Alemania

por Pablo Goodwyn
5 de octubre, 2003

¡Uy qué viaje! Salí lo más bien de Ezeiza, el último beso fue de Melisa, por supuesto. En el avión no nos dieron de comer mucho, más bien fue un tanto "diet". Unos fideos feos, un cacho de pan, ensaladita, y algo de tomar. A la noche me tomé un wisky, a ver si dormía, pero no sirvió de nada, no dormí ni una hora. Pasaron "La liga extraordinaria", que para un viaje de avión no está nada mal. Después pasaron los “Ángeles de Charlie II”, pero no sé por qué, la pantalla grande al medio del avión no anduvo más, así que excepto dos televisorcitos de morondanga al costado que solo unos pocos agraciados podían mirar a costa de su cuello con tortícolis segura, no se podía ver mucho más. Igual por ver esa película no me muero. Al lado viajaba un antropólogo charlatán, y del otro lado una señora chilena, que tenia un susto bárbaro con el avión. No se para que pidió ventana la boluda.

Llegamos a Madrid a eso de las 5 y pico, y ahí pasé al otro avión, más chiquito, hasta Barcelona. No nos dieron nada más que unas galletitas y jugo. Pero el viaje era corto. Llegué a Barcelona y esperé a mi equipaje, la valija de 120 kilos y los dos metros de arco, pero no llegó en la cinta correspondiente. Antes de hacer la denuncia de equipaje perdido, empecé a caminar por ahí, y en carrito estaba mi equipaje, seguro de la gente del aeropuerto, listos para llevarlo como "equipaje no reclamado". Salí, y ahí empezó lo divertido, un pasaje "para ahora" a Stuttgart. Iberia no tenia, combinaba con otra empresa, y eran como 400 euros. British me llevaba a Londres primero, así que salía unos 600 y pico. Aero Europa tenía a las 10 de la mañana. Lufthansa salía 300 Euros... Pero vi a "Aero Berlín", y fui derechito. Tenía vuelos a Stuttgart, pero no para ese día. Ni para ninguna parte de Alemania en el día. Pero me ofreció la vendedora un pasaje barato hasta Frankfurt, unos 70 Euros. Pero salía desde Palma de Mallorca.... y no tenían pasaje hasta allí, no quedaba lugar.... Así que salí a buscar. Me dijo la tipa que los "last minute" de Air Europa salen el 50%. Así fue, fui hasta esa empresa y compré un pasaje hasta Mallorca, por 50 Euritos. Salía a las 2, así que tenia tiempo justito. Pregunté en la empresa y era posible embarcar el equipaje directo hasta Frankfurt. Cuando fui a hacer el Check-in, se canceló el vuelo. Entonces me mandaron por otra empresa, Spainair. Pero acá no quisieron saber nada con eso de embarcar el equipaje derecho.

El vuelo duro lo que un estornudo, y nos dieron al menos un chocolatito Ritter alemán. El detalle lo dio un Argentino desubicado, dentro de cuyo bolso de mano, mientras se hacían las maniobras de aterrizaje, cuando están todos nerviosos y atados al asiento, comenzó a sonar una alarma insistentemente. Al aterrizar el muchacho revolvió la valijita como loco, mientras todos lo miraban esperando que sacara una bomba. Pero no lo pudo encontrar, así que salió del avión con la alarma al hombro porque estaba en la mochilita, y no podía encontrar el reloj despertador. Tuvo un ataque de furia y se le cayeron varias cosas, y del golpe que se dio la mochilita se apagó milagrosamente el despertador. Por supuesto que era nadie más que yo.....

En Mallorca, el segundo idioma es el alemán. De hecho el aeropuerto es enorme, mucho más de lo necesario me parece, y cada 10 metros hay un alemán de vacaciones. Ese "Air Berlín" tiene unos 25 vuelos diarios a distintos puntos de Alemania !!! En Mallorca me tiré a dormir en un sillón no muy cómodo, ya que eran las 4 de la tarde, y mi vuelo salía a las 9:15. Dormí unas dos o tres horas, y me terminé el libro que me regaló Pablo para este viaje específicamente. Muy bueno! Desde ahí llame a Jan, donde iba a dormir, y le conté que llegaba a Frankfurt a las 11:40 PM, y que de ahí me tomaba un tren. Me dijo que no podía ir a buscarme a la estación, pero que iba Bernd. Caminé un rato y me compré lo más barato que me diera un poco de calorías, todo era carísimo. Finalmente embarque por última vez. El avión salió media hora más tarde. Me dieron de comer bien por el viaje relativamente corto. Pero al llegar, ya en el aeropuerto no quedaba ni el loro. Mi equipaje "normal" llegó lo mas bien, pero el demasiado largo no llego. Le pregunté a un fulano del aeropuerto, y me dijo que si estaba en algún lado, estaba en la esquina del súper-salón de diez cintas de equipajes. El lo dijo mientras andaba en bici, yo tuve que caminar hasta la esquina para encontrar el muerto bien largo en el suelo. Salí corriendo, al mirar la hora, pensando que ya me quedaba sin tren. Subí unas escaleras, otras escaleras, bajé otras, seguí cartelitos hasta el trencito interno que me llevaba hasta la otra terminal, de donde salía el tren en serio.

Tenía tantas cosas que me dio una mano una tipa que de pedo me reconoció del vuelo desde Mallorca. Ella también iba a tomar el tren. Pero sencillamente no había. Ni la oficina de viajes estaba abierta ni el andén de viajes de larga distancia. Así que volvimos a donde estaban los de corta, y miramos a ver que se podía hacer. Ella viajaba hasta Bruchsal, no más de una hora de viaje. No había ningún tren a Stuttgart hasta las 8 de la mañana, así que nos pusimos a descular una de esas maquinas que son para "ayudar" al pasajero, hasta que conseguimos que nos diga un conexión alternativa, con un tren que iba hasta Karlsruhe, y de ahí otro hasta Stuttgart. Pero la maquina fue tan simpática que no aceptaba billetes.... La tipa esta era tan buena onda que me pagó con su tarjeta, y yo le di el cash correspondiente. Pero cuando quisimos sacar su pasaje, la maquina se negó una y otra vez. No sé que le agarró, y luego de muchos intentos, probando toda la billetera y las 5 tarjetas de la tipa de golpe aceptó, hasta sin escribir el número secreto de la tarjeta, qué peligro!!!!!!

El tren salía a las 2:20, y me comí un par de longanizas "de cazador" alemanas, que son muy ricas y de forma cuadrada (no redonda) acompañadas con cerveza ya de la buena. Salimos nomás, y el tren salió cargado hasta las pelotas. A los empujones logré meter la valijota y la valijita, ella me llevaba el arco, pobre. A mitad de camino ella se bajó, y me dejó su tarjeta. Es pintora, de cuadros y de murales en casas, y vive en Mallorca desde hace unos 10 años. Apenas habla algo de español, así que hablamos todo el viaje en alemán, solo para que se den una idea de cuántos alemanes hay allá.

Llegué a Karlsruhe, y ahí espere unos 50 minutos, y salió el tren a Stutt. No dormí porque si no me pasaba. Allí me esperaba Bernd, bajo la peor lluvia del año, y me llevó hasta la casa del padre, donde me eché a dormir, hasta las 10 u 11 cuando pasaría Jan a buscarme para llevarme a su casa. Me desperté a las 3, obvio. Por suerte Jan había tenido una fiesta con mucho vino joven, y durmió como un tronco. Pasó al rato, y nos dijo que tenía que irse a visitar a un ahijado que cumplía años. Así que a eso de las 10 volvía. Con Bernd fuimos a pasear un rato y buscar unos bichos para su trabajo, a un parque por ahí cerca.

Volvimos temprano ya que no había nada, ya estaba medio fresco. Luego me preguntó "¿querés meterte a la pileta?". Yo le dije que estaba fresco, pero me dijo que había pileta climatizada en el edificio. Le dije que no tenia ni idea de dónde estaba la malla. Pero el dijo que no había problema. Bueno, había que meterse en bolas nomás. Le pregunté si la pileta era de ellos solos, y me dijo que no, que todo el edificio (era chiquito) la podía usar. Le pregunté que si venían mujeres seguido. El me dijo que eran todas viejas cortas de vista, así que no había problema. Hasta un Sauna tenían. Probé de meterme, pero estaba a 85 grados, apenas podía respirar, así que salí en menos de un minuto. Al rato llego Jan, y me trajo hasta acá, desde donde escribo. Ahora él se fue a su pueblo natal, ya que tiene una visita a los padres. Mañana tengo mi primer día de trabajo, veremos que pasa.

¡Saludos!

Dr. Pablo J. Perez Goodwyn

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